Lo recogía un periódico el otro día. Dos años acorralado por Gürtel | , y así es dos años nada más y nada menos. Han pasado dos años desde “buscame para hace cinco minutos la noticia de El mundo en la que se entrevistaba a Felisa Jordán” en la que decía que se había pagado sus trajes. Dos años de aquella declaración de “al alba siempre llamaba el lechero y no las acusaciones sin razón” o las citas de Goethe en un discurso escrito a mano. Dos años de “carlos no quiero el desarrollo de la noticia, quiero lo que ha dicho angels Barceló”, de cuando reventó lo de construcciones taroncher, y dos años de “no lo tengo, dame dos minutos / no, lo quiero ya porque me lo están pidiendo”. Dos años de “para que tengo que repetir la búsqueda que han hecho mis compañeros” y dos años de “te vas a la agencia EFE porque hay gente por arriba que no te quiere aquí”. Dos años de quedarse hasta las 0.30, como dice otro periódico hoy, para leer las portadas de los periódicos nacionales y mandarlas por email a unos jefes cuyos móviles no se encenderían hasta las 7.00 o dos años de intentar pasar dietas como becarios por hacer de 14.30 a 0.30 y que no te paguen la cena porque no tienes derechos. Al final cambiaron los horarios para que la gente que se quedaba hasta las 0.30 no hiciera más horas de las habituales.
Ahora miro con perspectiva todo aquello. La visión te la proporciona la edad que uno va teniendo y la responsabilidad que entonces, sin saberlo ni quererlo, asumía. Un gran hermano las 24 horas del día. Así es, no solo un GH, unas orejas enormes con radiocassetes.. y demás tecnología punta. Por no hablar de la capacidad para cambiar una nota que siempre era la misma y poner otro titular: véase la feria egética, tres días seguidos, tres notas de prensa, tres titulares diferentes.
Han pasado dos años desde esa bonita y gratificante experiencia. ¿Seguirá todo igual dentro de dos años más?