Escribo estas líneas cuando ya me he recuperado de las agujetas de ser obrero por un día. Jamás pensé que sería tan duro. He estado dos días no consecutivos colaborando con mis amigos de Xàbia Viva en la consolidación (sino rehabilitación) urgente de uno de los tantos molinos de la Plana de Xàbia.
En mayo cuando ellos empezaron a trabajar la cosa me parecía facil.. yo me limitaba a hacer una nota de prensa el domingo por la noche o el lunes por la mañana, así llego el verano y las vacaciones. Con la vuelta al cole, Xàbia Viva volvió al molino y yo me decidí a colaborar. El primer día estuve 3horas, de 9 a 12. Ahi me veías con pinta de obrero, con mi casco haciendo masa de cemento cual peón de obra: la proporción estaba clara 3.3.1.1 (gravilla, arena, cal y portland -que no tiene nada que ver con el equipo de balonmano o con PortAventura) y a eso había que añadirle agua.. con la tecnica del ojímetro, aquella que dice si hace falta más o no. Al final, a costa de remar.. y mezclar y mezclar.. me fui a las 12 con un dolor de brazos insoportable que me impedía hasta poner el freno de mano en el coche.
El segundo día de obrero fue más duro. Nada más llegar primer chafon. Había una magnífica hormigonera eléctrica que me iba a ahorrar estar amasando toda la mañana.. pero el generador que la acompañaba no funcionaba. Así que a piñón fijo y con órdenes del jefe y su agregado comencé con Jordi a producir de forma automática cemento. Con tan buena suerte que no había un minuto para parar ya que nada más estar lista, había que producir otra. No sé cuantos sacos de arena cargué, cuantos sacos de grava vacié y cuantas garrafas de agua llene y vacié.. Llegó un momento que perdí la cuenta, mis brazos y piernas iban automáticos y se limitaban a llenar y vaciar cubos. En otro momento, descubrimos el líquido acelerador de la compactación o no se que se llamaba, que tenía un muy alto contenido químico y que me produjo un mareo digno de haber corrido durante dos horas sin parar.
La experiencia de obrero fue divertida, amena y gratificante, aunque reconozco que llegó un momento en que mi cuerpo no respondía y tuve que parar.. dejando tirado a mi compi de amasar cemento.
Pues bien, ya tengo una profesión más para sumar a mi extenso CV: repartidor de pizzas, camarero de pizzas, encargado de pizzería, camarero de bolera, técnico de bolera, periodista, locutor, apretador de lavadora, experto en fotocopiadoras y técnico en marrones varios, secretario (en el sentido más amplio) y columnista (aunque algunos intenten cortarme el rollo).
Y si, me han cortado el rollo, pero voy a intentar pasar página.
Posteado por: carlosloppez | septiembre 27, 2010
obrero por un día
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