Hoy hace 10 años había acabado los exámenes de segundo de primero de carrera en el ceu san pablo, entonces todavía no se llamaba ni cardenal herrera, ni herrera oria, ni ceu a secas y ni era tan apostólico y romano… Era el segundo año de primero, y esta vez ya había aprobado más de dos, sin la ayuda de Prosper. El día que me dieron las notas fue especial, mágico y nuevo. Aprobé tres asignaturas, -entre las que no estaban ni lengua ni economía-, pero me olvidé de lo demás. Esa tarde conocí a Emilio. Quedamos en Correos y tomamos algo en el Pans, uno de los dos tomó un helado el otro bocadillo, y cuando nos conocimos pasaron en moto, mi hermana y cuñao (que ya llevaban tiempo ‘festejant’ y aun siguen!!. Ese verano fue alucinante, muchas cosas nuevas y yo participando de ellas y entre ellas Emilio. Recuerdo la cena mexicana, ir a ver la película del bar coyote…
En esos años ya sabía lo que era currar, y me pasaba el fin de semana en Pizza Swift cogiendo el teléfono para los pedidos o repartiendo pizzas con una vespino, por eso cuando ya crecí siempre decía “prensa buenas tardes” o “efe buenas tardes”.
Ese mes de julio, me di mi primer susto con el coche. Y el primer agujero dinerario para mi madre. Me iba de fin de semana al Perelló con Miguel Ángel, y nada más salir de su casa un espabilao paso y me arrancó medio coche. No sería el primer tortazo. El peor vino en enero de 2002, un día antes de entrar a trabajar en la bolera. Volviendo de Sagunto, de pasar la noche con Emilio, tuve otro accidente en la avenida de Aragón. Le vi, pero el hizo lo mismo que yo, y me lo llevé por delante. Por suerte para mi, según dijo el Policía, “cuando impactó golpeó contra el cristal y el techo, pero no contra noseqeparte de la carrocería” sino.. no la cuenta. El juez de turno un mes antes de caducar el plazo para investigar el tema decidió enjuiciarme, y fui a declarar en junio un día que tenía examen de Historia de los Medios Audiovisuales II con Enrique Bordería.
Ese año, superé la senda del fracaso en los suspensos y empecé a aprobar en junio las asignaturas, aun así me quedaban alguna para septiembre y para celebrarlo me fui a Sevilla con Emilio un puente de agosto en el Arosa.
El trabajo en la bolera molaba, hacia ocho horas sábado y otras tantas el domingo y cobraba a final de mes 360 euracos, y tres pagas extras al año, que más podía pedir!. Allí conocí a muy buena gente, con la que todavía mantengo el contacto y a alguna persona que me utilizó todo lo que pudo y más.
Y también conocí a Sergio, pero no sería hasta 2004, cuando me llevó al ambiente. Y en eso que me licencié en septiembre y me vine a Xàbia a trabajar. No tengo más que buenos recuerdos de esos años de recién licenciado, trabajando de lo que uno había estudiado y viviendo de gratis. Tenía tres sueldos: la radio, el periódico y Xabiaaldia. Todavía recuerdo mi primer articulo para Las Provincias “Amigos Europeos presentaba un acuerdo en el Carrasco”. Fue algún día de Noviembre de ese año. En la radio ya tenia experiencia, aunque Pangel me calificara de Robotino. Lo hacía con razón, tres años de practicas remuneradas me facilitaron quedarme donde estaba.
De esta manera tomé contacto con la política local, y fui conociendo a algunas personas con las que ahora estoy Ana y Amanda, y el resto de políticos dinosaurios -algunos de los cuales al ser concejales delegados se les suben los humos y no me dirigían hasta que me han nombrado funcionario de confianza.
Las semanas en Xàbia se hacían cortas, y yo me lo montaba bien con mi compañera de la radio para el viernes poder desaparecer. Así los jueves me iba de fiesta a Valencia con Sergio, y Eduard. Llegaba para la hora de la cena, cenábamos en el ducado y luego nos íbamos de fiesta a las sesiones espanglis de Venial. El viernes llegaba a Xàbia a las 12 y si no había ninguna noticia seria no me preocupaba. Y el fin de semana volvía para currar en la bolera, que me dejaría en enero de 2005.